Fiesta en el Altiplano

Tradiciones con siglos de historia, vividas en la calle.

El Cascamorra de Baza

Cada 8 de septiembre, un hombre cubierto de aceite y hollín corre desde Cuevas del Campo hasta la Plaza Mayor de Baza, perseguido por cientos de vecinos que intentan mancharlo antes de que llegue. La tradición conmemora la disputa histórica por una talla de la Virgen de la Piedad, y termina con toda la ciudad —corredores incluidos— cubierta de negro de pies a cabeza. Es una de las fiestas más antiguas y multitudinarias del Altiplano.

Moros y Cristianos en Benamaurel

Durante varios días, las calles de Benamaurel se llenan de comparsas ricamente vestidas que recrean, con desfiles, música y batallas simuladas, la disputa histórica entre los reinos cristiano y musulmán. Los trajes —turbantes, capas bordadas, corazas— se preparan durante meses, y el desfile final reúne a gran parte del pueblo, disfrazado o como público.

El encierro de Castril

Como en muchos pueblos del Altiplano, la feria de Castril incluye su propio encierro: vaquillas sueltas en una plaza improvisada con tablones de madera, mientras los más jóvenes prueban su valentía —o su rapidez para saltar la barrera. Es un evento local, más cercano y familiar que los grandes encierros nacionales, pero igual de intenso para quien se anima a participar.

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